
De su educación se
encargaron Margarita de Austria, su tía, y el cardenal Adriano de Utrecht, quien
en un futuro sería el Papa Adriano VI.
Cuando murió su padre,
en 1506, recibió Holanda, Luxemburgo, Artois y el Franco Condado a lo que se
añadiría Aragón, Navarra, Castilla, Nápoles, Sicilia, Cerdeña, y los
territorios ya conquistados en América que heredó a la muerte de su abuelo
materno Fernando el Católico, en 1516. Además, en 1519, por
parte de su abuelo paterno Maximiliano I obtuvo los territorios austríacos de
los Habsburgo y fue elegido emperador de Alemania.
Así, Carlos fue rey de
España de 1516 a 1556 y emperador de Alemania de 1519 a 1556.
Influido por el
erasmismo en la primera etapa de su reinado, trató de hacer realidad el inicio
de un imperio universal cristiano, pero para ello necesitaba el Milanesado como
medio de unión de sus reinos. Lo consiguió en 1526, a través del Tratado de
Madrid, y también el ducado de Borgoña al vencer en 1522 a Francisco I en
Bicoca y en 1525 en Pavía. Pero el rey francés se alió con Clemente VII y los
príncipes italianos independientes en la Liga de Cognac, declarando la guerra
al emperador. La paz de Cambrai en 1529 resolvió la recuperación del ducado de
Borgoña por Francisco I. Ante el problema religioso alemán mostró una actitud
conciliadora, manifestada en la Dieta de Habsburgo, que fracasó por el
radicalismo de los príncipes protestantes alemanes. Esta política imperial no
fue bien entendida por los españoles y motivó el levantamiento de las
Comunidades en Castilla, protagonizado por la pequeña aristocracia y burguesía
de las ciudades.

Esta situación
fue confirmada por la tregua de Niza en 1538, pero en 1541 los turcos se
apoderaron de Budapest y Francisco I se enfrentó con el emperador; la paz de
Crépy en 1544 puso fin a este conflicto, comprometiéndose Francia a romper la
alianza con Turquía y a luchar por la unidad de los cristianos.
El final del
reinado del emperador estuvo impregnado por los problemas germánicos. Se
enfrentó, venciéndolos, a los príncipes alemanes en Mühlberg en 1547, pero el
nuevo rey francés, Enrique II se alió con la Liga de Esmalcalda. El desastre de
Innsbruck en 1552, donde estuvo a punto de ser prendido, le obligó a negociar
la Paz de Augsburgo en 1555, que reconocía la libertad religiosa en Alemania y
significaba la renuncia del emperador a su ideal de la unidad religiosa del
imperio. Por otro lado firmó con Enrique II, que se había apoderado de Metz.
Toul y Verdún, la tregua de Vancelles.

Las continuas
amenazas y la mala situación financiera hicieron que el emperador abdicara en
Bruselas el 25 de octubre de 1555, dejando el imperio alemán y las propiedades
de los Austrias en Alemania a su hermano Fernando. Al año siguiente cedería a
su y hijo Felipe II, España y sus colonias, Italia y los Países Bajos.
Después
se retiró al monasterio de Yuste en Extremadura, donde murió el 21 de
septiembre de 1558.